Cuestionario: Adriana Schlittler Kausch



Adriana Schlittler Kausch nace en Porto Alegre (Brasil) a principios de los años ochenta, al igual que la MTV y el primer teléfono móvil. Con ocho años se cambia de hemisferio junto a su familia para asentarse en la Costa del Sol. Actualmente es profesora de Latín y Griego en un instituto de Sevilla y compagina su amplia creación literaria con distintos proyectos en los que se desarrolla como artista visual, actriz y diseñadora. Adriana es pura energía creadora y hemos tenido la suerte de que nos haya dedicado su tiempo para poder conocerla un poco más.

¿Cuándo empezaste a escribir y por qué?

Empecé a escribir desde niña. Mi primer “poema” se lo dediqué a un caracol. Fue para un trabajo del colegio. Después vinieron los diarios y, ya en la adolescencia, empecé a publicar en internet (livejournal, blog, fotolog, etc.). Con cierta edad me di cuenta de que en algunos de mis textos se iba perfilando un estilo, así que seleccioné los que más me gustaban y se los mandé a una editorial. De ahí nació mi primer libro.


¿Cuáles dirías que son tus obras y/o autoras/es de referencia?

Depende de la época y del momento. Mis clásicos de siempre son Virgilio, Sófocles, Jane Austen, Alejandra Pizarnik, Charles Simic, María Victoria Atencia, Paul Eluard y Marguerite Duras. Estos me han acompañado durante toda mi producción a lo largo de estos años. Pero hay muchos más.

¿Qué es lo que hace decantarte a la hora de escoger una lectura u otra?

Reconozco que soy una lectora caótica. Voy saltando de un género a otro sin ningún remordimiento. Sin embargo, hay veces que selecciono mis lecturas según lo que estoy escribiendo en ese momento. En ese caso intento ser más metódica.


¿Qué libro no prestarías nunca por miedo a perderlo?

Lo tengo clarísimo: Alquimia de Tendajón de Charles Simic, editado por la Universidad de México. Es un ensayo poético sobre el arte de Joseph Cornell. Lo encontré por casualidad en una librería hace ya bastantes años.


¿Con qué Adriana te llevas mejor, con la poeta o con la fotógrafa?

¿Con ninguna de las dos? Ambas me producen frustraciones.


¿Qué libro de los que has escrito hasta ahora salvarías si te hiciesen un La decisión de Sophie con ellos?

Uy, creo que la respuesta a esta pregunta también la tengo muy clara, pero prefiero no exponerla para no enfadar a ningún editor, jeje.


¿Cuál es tu momento preferido del día para escribir? 

Los fines de semana por la mañana suelen ser muy productivos. Hay gente a la que le encanta escribir de noche, para mí es prácticamente imposible. A raíz de este hecho he notado la importancia de la luz en lo que escribo, lo cual es paradójico, pues en mis poemas hay mucha oscuridad.


¿Tienes algún personaje de ficción al que te gustaría parecerte?

Villanelle, de la serie Killing Eve. Es una asesina sádica.


¿Una película que nunca te cansarías de ver?

Cualquier película de Zulawski.


Sabemos de tu faceta como escritora y  también como fotógrafa, pero resulta que diseñas ropa, actúas… ¿Realmente existe algo que no se te dé bien?

A mí me gusta muchísimo aprender. Probablemente nada de lo que hago se me dé realmente bien. A simple vista puede parecer que me disperso, pero lo que yo siento es que mi necesidad de expresar se traduce en cosas muy diversas. La gente que me conoce lo sabe, y es por ello que cuenta conmigo para todo tipo de proyectos.

Últimamente invierto gran parte de mi tiempo libre en la observación de aves: el campo y unos prismáticos. No necesito más. 




Nox Erat es el último libro de Adriana Schlittler Kausch, publicado por la editorial sevillana Maclein y Parker. En él muestra dos de sus múltiples facetas: la literaria y la fotográfica. A través de poemas e imágenes en blanco y negro nos coge de la mano para hacer un viaje de huida y desarraigo en el que sin embargo va arrastrando el enorme peso de la nostalgia. Nox Erat supone adentrarse en una grieta por la que apenas se cuela la luz y dar a un abismo muy personal y profundo en el que cada destello se clava cual espina. En este libro, autora y editorial hacen un acto de simbiosis como el liquen creando una auténtica maravilla visual en el que cada detalle está cuidado al milímetro.


 


La garganta soporta

los síntomas del alfabeto

 

Nos pronuncia la sangre

como un gorjeo

inexpresivo

 

Raíles hacia la fecundidad

estéril

del idioma


Nox Erat, Adriana Schlittler Kausch

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